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Cosas mayores

hace 11 horas
6 min de lectura
Cosas mayores, prédica del Pr. Israel Chaparro
Lo que viste no es el techo; es el piso de lo que viene.

Juan 1:47-51 (TPT)

“Cuando Jesús vio a Natanael acercándose, dijo: «¡Aquí viene un verdadero hijo de Israel, un hombre honesto sin motivo oculto!». Natanael se quedó atónito y dijo: «Pero nunca me has conocido, ¿cómo sabes algo sobre mí?». Jesús respondió: «Natanael, justo antes de que Felipe viniera a ti, te vi sentado bajo la sombra de una higuera». Natanael soltó: «¡Maestro, tú eres verdaderamente el Hijo de Dios y el Rey de Israel!». Jesús respondió: «¿Crees simplemente porque te dije que te vi sentado debajo de una higuera? ¡Experimentarás cosas aún más impresionantes que eso! Os profetizo la verdad eterna: de ahora en adelante, todos verán un cielo abierto y mirarán al Hijo del Hombre como una escalera que llega al cielo con los mensajeros de Dios subiendo y bajando sobre él».”


Cuando Jesús encuentra a Natanael, sucede algo extraordinario. Natanael pasa de estar debajo de una higuera a recibir una promesa de cielos abiertos.

Es como si Jesús le dijera: “Lo que acabas de experimentar no es el final. Es solamente el comienzo. Vas a ver cosas mayores”.


Muchas veces quedamos impresionados con lo que Dios hizo ayer, pero Dios quiere llevarnos a una dimensión donde entendamos algo:

Lo que vimos no es el techo; es el piso de lo que viene.


Hay experiencias que Dios permite no para que construyamos una casa alrededor de ellas, sino para despertar nuestra fe para lo próximo.

En este pasaje veo tres llaves para vivir cosas mayores y caminar bajo cielos abiertos.

1. INTEGRIDAD

Jesús vio venir a Natanael y dijo: “¡Aquí viene un verdadero hijo de Israel, un hombre honesto sin motivo oculto!”.

Antes de hablarle de cosas mayores, Jesús habló de su corazón. Antes de hablarle de cielos abiertos, habló de su integridad.


La integridad prepara nuestro corazón para lo que Dios quiere hacer.


Hebreos 13:18 (NTV)

“Oren por nosotros, pues tenemos la conciencia limpia y deseamos comportarnos con integridad en todo lo que hacemos.”


Integridad no significa perfección. Integridad significa que no existe una doble intención escondida detrás de lo que hacemos. Soy el mismo delante de la gente que cuando nadie me está mirando.

• No busco a Dios por lo que puedo obtener de Él.

• No sirvo para ser visto.

• No adoro para ser reconocido.

• No obedezco porque alguien me está observando.

Dios no solamente mira dónde estás; Dios mira con qué corazón estás allí.

Ezequiel 11:19 (NTV)

“Les daré integridad de corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Les quitaré su terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo.”


Porque es posible estar en el lugar correcto con el corazón incorrecto.

Ezequiel 8:16 nos muestra una escena impactante: había veinticinco hombres dentro del templo, cerca del santuario, pero estaban de espaldas al santuario del Señor adorando al sol. ¡Estaban en el templo, pero mirando en la dirección equivocada!

Puedes tener tus pies en el lugar correcto y tu corazón apuntando en la dirección equivocada.

• Puedes estar en la iglesia y tener el corazón lejos.

• Puedes estar sirviendo y tener motivaciones incorrectas.

• Puedes estar adorando externamente mientras interiormente buscas otra cosa.


Por eso, antes de llevar a Natanael a cosas mayores, Jesús reconoce algo en él: “No hay engaño en ti”.

Los cielos abiertos no comienzan sobre nuestra cabeza; comienzan dentro de nuestro corazón.

2. PROFECÍA

Jesús le dice a Natanael: “Antes de que Felipe viniera a ti, te vi debajo de la higuera”.

Aquí vemos a Jesús operando en un don profético, en una palabra de ciencia. ¡Te vi antes! Natanael creyó porque Jesús le dijo algo que no podía saber, y a través de esa experiencia reconoció que Dios es real. ¡Pero eso era solo el principio!

Una palabra profética nos permite creer con más fuerza, pero es solo el inicio de un viaje sobrenatural. “De ahora en adelante… todos verán”: no solo lo crees tú, sino que afecta a los que te rodean. Cuando crees a la palabra profética, por tu fe todos verán cielos abiertos.


Felipe encontró a Natanael, pero Jesús ya lo había visto.

• Antes de que alguien te encontrara, Dios ya te había visto.

• Antes de que alguien reconociera tu llamado, Dios ya lo conocía.

• Antes de que alguien creyera en ti, Dios ya sabía quién eras.

• Antes de que llegaras al lugar donde estás, los ojos de Dios ya estaban sobre tu vida.


Natanael creyó porque Jesús le reveló algo que humanamente no podía conocer. Pero entonces Jesús le responde:


Juan 1:50 (TPT)

“¿Crees simplemente porque te dije que te vi sentado debajo de una higuera? ¡Experimentarás cosas aún más impresionantes que eso!”


En otras palabras: “Natanael, si esto te impresionó, todavía no has visto nada”.

Una palabra profética puede despertar nuestra fe, pero no es el destino final. La profecía no fue dada para que vivamos persiguiendo palabras. Fue dada para llevarnos más profundamente hacia Aquel que habla.


No te enamores solamente de la palabra. Enamórate del Dios que habló la palabra.


Porque la palabra que recibiste es apenas una invitación a entrar en una experiencia mayor con Él.

La palabra profética no es el final de la experiencia sobrenatural; muchas veces es la puerta de entrada.

3. CIELOS ABIERTOS

Entonces Jesús hace una declaración impresionante: “Experimentarás cosas aún más impresionantes que eso… de ahora en adelante todos verán un cielo abierto…”.

Aquí cambia completamente la dimensión. Primero: “Te vi”. Después: “Verás”. ¡Qué transición!

Natanael estaba impresionado porque Jesús lo había visto. Pero Jesús le dice: “Ahora prepárate, porque tú vas a comenzar a ver”.

Cosas mayores comienzan cuando dejamos de vivir solamente de lo que otros vieron y comenzamos a ver nosotros mismos.

• No quiero solamente escuchar testimonios. Quiero tener testimonios.

• No quiero solamente escuchar que Dios sana. Quiero ver sanidad.

• No quiero solamente escuchar historias de avivamiento. Quiero vivir avivamiento.

• No quiero solamente escuchar acerca de Su presencia. Quiero conocer Su presencia.


Apocalipsis 4:1-2 (NTV)

“Entonces, mientras miraba, vi una puerta abierta en el cielo, y la misma voz que había escuchado antes me habló como un toque de trompeta. La voz dijo: «Sube aquí, y te mostraré lo que tiene que suceder después de esto». Y al instante, yo estaba en el Espíritu y vi un trono en el cielo y a alguien sentado en él.”


Juan vio una puerta abierta y escuchó: “Sube aquí”. Porque los cielos abiertos siempre son una invitación a subir más alto en nuestra percepción de Dios.


ÁNGELES SUBIENDO Y BAJANDO

Jesús le dice a Natanael que verá “al Hijo del Hombre como una escalera que llega al cielo con los mensajeros de Dios subiendo y bajando sobre Él”.

Esto conecta directamente con Jacob en Génesis 28. Jacob vio una escalera entre la tierra y el cielo, y ángeles de Dios subiendo y bajando sobre ella. Pero ahora Jesús está revelando algo mucho mayor:


La escalera no es un lugar. La escalera es una Persona.


¡Jesús es la conexión entre el cielo y la tierra!

• Jesús es la puerta.

• Jesús es el acceso.

• Jesús es el camino.

• Jesús es quien abrió lo que el pecado había cerrado.


Por eso, cielos abiertos no significa simplemente “ver más ángeles”.

Cielos abiertos significa tener acceso a Dios por medio de Jesucristo.

Natanael quedó impresionado porque Jesús sabía dónde había estado. Pero Jesús quería revelarle algo mucho mayor: “No solamente sé dónde estabas; Yo soy la puerta hacia donde Dios quiere llevarte”.


DE AHORA EN ADELANTE

Me encanta la expresión de Jesús: “De ahora en adelante…”. Porque significa que hubo un antes, pero también habrá un después.


Hay encuentros con Jesús que marcan un “de ahora en adelante” en nuestra vida.


• De ahora en adelante vas a ver diferente.

• De ahora en adelante vas a creer diferente.

• De ahora en adelante vas a caminar diferente.

• De ahora en adelante vas a experimentar cosas que antes solamente escuchabas.


Quizás hasta hoy has vivido debajo de la higuera. Quizás hasta hoy otros tuvieron que venir a buscarte. Quizás hasta hoy has vivido de testimonios ajenos.

Pero Jesús está diciendo: “Verás cosas mayores”.


Natanael comenzó debajo de una higuera y terminó con una promesa de cielos abiertos. Todo comenzó con un corazón íntegro. Luego vino una revelación sobrenatural. Y finalmente Jesús le mostró que había una dimensión mucho mayor disponible.


Integridad: prepara mi corazón.

Profecía: despierta mi fe.

Cielos abiertos: me llevan a experimentar a Cristo en una dimensión mayor.


No hagas de tu última experiencia con Dios tu experiencia definitiva. No conviertas el milagro de ayer en el límite de mañana. No pienses que porque ya viste algo, ya lo viste todo.

Lo que Dios hizo fue grande, pero no necesariamente fue lo mayor. Porque todavía hay más de Dios por conocer: más de Su presencia, más de Su gloria, más de Su poder, más de Su propósito.

Lo que viste hasta ahora fue suficiente para hacerte creer, pero lo que viene será suficiente para que otros también vean.


Prepárate: hay cosas mayores, hay cielos abiertos y hay una revelación mayor de Jesús delante de nosotros.

1 comentario

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Miembro desconocido
hace 10 horas
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Estoy completamente de acuerdo con las palabras de nuestro Señor Jesucristo Amén.

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