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El poder de la restitución (Parte I)

hace 12 horas
5 min de lectura
El poder de la restitución (Parte I), prédica del Pr. Israel Chaparro
¡Si el enemigo lo puede robar, Dios lo puede restituir!

Una de las marcas de la doble porción es la restitución.


Job 42:10 (NTV)

“Cuando Job oró por sus amigos, el Señor le restauró su bienestar. Es más, ¡el Señor le dio el doble de lo que antes tenía!”


DIOS ES UN DIOS DE RESTITUCIÓN

La restitución es la acción de devolver, recuperar o restaurar aquello que se había perdido.

Job perdió sus bienes, su salud y atravesó un profundo sufrimiento. Sin embargo, su historia no terminó en la pérdida, sino en la restauración.

Cuando Job oró por sus amigos, Dios restauró su bienestar y le dio el doble de lo que antes tenía. La doble porción no solamente habla de recibir más, sino también del poder de Dios para restaurar aquello que parecía perdido.

¡Si el enemigo lo puede robar, Dios lo puede restituir!

Isaías 61:7 (NTV)

“Disfrutarán de una doble honra en lugar de vergüenza y deshonra. Poseerán una doble porción de prosperidad en su tierra, y una alegría eterna será suya.”


Dios promete cambiar la vergüenza por honra, la deshonra por dignidad y el dolor por alegría.


Zacarías 9:12 (RVC)

“¡Vuelvan, pues, a la fortaleza, prisioneros de la esperanza! En este preciso día yo les hago saber que les devolveré el doble de lo que perdieron.”

¡La restitución es una expresión de la gracia de Dios que puede transformar una historia de pérdida en un testimonio de restauración!

MEFIBOSET

2 Samuel 9:1-4 (RVR1960)

“Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar.”


1. DIOS RESTITUYE NUESTRA IDENTIDAD

2 Samuel 9:6-8 (RVR1960)

“Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo. Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa. Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?”


Mefiboset era nieto del rey Saúl e hijo de Jonatán. Había nacido dentro de una familia real, pero las circunstancias de su vida lo llevaron a vivir lejos del palacio.

Cuando tenía cinco años, su nodriza huyó con él y accidentalmente lo dejó caer, provocándole una discapacidad permanente en sus pies (2 Samuel 4:4). Terminó viviendo en Lodebar, lejos de la vida que había conocido su familia.

Cuando David lo llamó, Mefiboset respondió: “¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?” (2 Samuel 9:8, RVR1960).

¡Mira cómo se veía a sí mismo!


Había nacido en una familia real, pero se describía como un perro muerto. Su condición había afectado la manera en que veía su identidad. Sin embargo, David no lo trató conforme a su condición, sino conforme al pacto que había hecho con Jonatán.

La restitución comienza cuando dejamos de vernos por lo que nos sucedió y comenzamos a vernos por lo que Dios ha dicho de nosotros.

• Mefiboset se veía como un perro muerto, pero David lo trató con dignidad.

• Su pasado estaba marcado por una caída, pero su futuro sería marcado por la misericordia.

• Había perdido su posición, pero no había dejado de ser heredero.


¡Una caída puede cambiar tu condición, pero no tiene el poder de cancelar tu identidad!


2. DIOS RESTITUYE NUESTRA HERENCIA

2 Samuel 9:7 (RVR1960)

“No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.”


David no solamente mandó a buscar a Mefiboset: también le devolvió las tierras que habían pertenecido a su familia. Mefiboset había vivido dependiendo de la misericordia de otros, pero ahora recibiría nuevamente su herencia.

¡La restitución no solamente cambió su presente, también transformó su futuro!


Hay cosas que las circunstancias te hicieron perder, pero que Dios tiene el poder de restaurar. Dios puede restaurar nuestra paz, nuestro gozo, nuestras relaciones y las oportunidades que creíamos perdidas.

Y en Cristo hemos recibido una herencia espiritual que nadie puede quitarnos (Efesios 1:11; 1 Pedro 1:3-4).

¡Lo que perdiste en una temporada no necesariamente determina lo que tendrás en la próxima!

3. DIOS RESTITUYE NUESTRO LUGAR

2 Samuel 9:11 (RVR1960)

“Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey.”


¡Esta es una de las expresiones más poderosas de la restitución!


David no solamente le devolvió sus tierras. También le dio un lugar permanente en su mesa. Mefiboset pasó de vivir en Lodebar a vivir en Jerusalén, comiendo todos los días en la mesa del rey.

La restitución fue mucho más allá de recuperar sus posesiones. Recuperó dignidad, cercanía y un lugar de honra. Mefiboset llegó delante de David con temor, pero fue recibido con misericordia.

Y esta historia nos recuerda lo que Dios ha hecho con nosotros por medio de Jesucristo.


Gálatas 4:7 (RVR1960)

“Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”


• ¡Ya no somos esclavos, somos hijos!

• ¡Ya no estamos lejos, hemos sido acercados!

• ¡Ya no vivimos sin esperanza, tenemos una herencia en Cristo!

¡La gracia de Dios no solamente te levanta del lugar donde caíste, también te da un lugar en su mesa!

DE LODEBAR A LA MESA DEL REY

Mefiboset experimentó tres dimensiones de la restitución:

• Identidad: de sentirse indigno a ser tratado con honra.

• Herencia: de vivir despojado a recuperar las tierras de su familia.

• Lugar: de vivir lejos del palacio a sentarse permanentemente en la mesa del rey.


Lo extraordinario es que Mefiboset no llegó al palacio por sus propios méritos. Fue David quien lo mandó a buscar por amor a Jonatán.

¡La restitución comenzó con la iniciativa del rey, no con la capacidad de Mefiboset!


Y de la misma manera, nuestra restauración comienza con la gracia de Dios.

¡El enemigo puede haber tocado tus circunstancias, pero no puede cancelar el propósito de Dios sobre tu vida!

Mefiboset perdió su estabilidad, su herencia y su lugar, pero el rey todavía se acordaba de él.

¡Porque cuando el Rey decide restituirte, tu pasado deja de tener la última palabra sobre tu futuro!


Y recuerda la promesa de Zacarías 9:12:

“¡Les devolveré el doble de lo que perdieron!”

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2 comentarios

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Miembro desconocido
hace 12 horas
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UNA PODEROSA PALABRA 👍👍👍

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Miembro desconocido
hace 12 horas
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Gracias por la palabra

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