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Enviados

De nada serviría hacer planes, tener estrategias o incluso los recursos para cumplir un propósito si no tenemos al Espíritu Santo. Es Dios quien nos nos capacita, nos entrena y luego nos envía. En este plan esperamos poder guiarte a caminar en dependencia del Espíritu Santo cada día, que hagas de Él tu mejor amigo y llegues al destino de Gloria que el Padre pensó para tu vida.



Respuestas


En el capítulo 1 de Habacuc vemos cómo hizo las preguntas correctas, mantuvo su posición y la actitud correcta, y así recibió dirección de parte de Dios para llevar adelante una gran visión.


1. Preguntas correctas: ¿No eres tú desde la eternidad, oh Señor, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Señor, para juicio lo has puesto; tú, oh Roca, lo has establecido para corrección. Habacuc 1:12 (LBLA)


- Habacuc le preguntaba a Dios reconociendo quien era Él, por encima de la circunstancia en la que se encontrara, ya que sabia que solo Dios podía responder a su clamor.


2. Posición y actitud: Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré; velaré para ver lo que Él me dice Habacuc 2:1 (LBLA) -


Habacuc no dejó que la opresión externa afectara su posición delante de Dios por eso dijo “Estaré en mi puesto”. Además dijo que estaría de guardia y velaría, es decir su actitud era de fe, esperando en un estado de alerta por la respuesta que tuviera el Señor para Él.


3. Dirección de Dios: Entonces el Señor me respondió, y dijo: Escribe la visión y grábala en tablas, para que corra el que la lea. Porque es aún visión para el tiempo señalado; se apresura hacia el fin y no defraudará. Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrá, no tardará. Habacuc 2:2-3 (LBLA) -


Dios direccionó a Habacuc y lo envió a escribir la visión, ya que esta tenia un tiempo especifico para cumplirse por mas que pareciera estar tardando.


El mismo Dios que envió a Habacuc es nuestro Dios, Él quiere responder a cada una de tus inquietudes, sólo esta esperando que hagas las preguntas correctas. Por esto queremos invitarte a seguir los siguientes pasos prácticos:


1. Escribe tu propósito en una frase.

2. Busca un versículo bíblico que respalde ese propósito.

3. Determina una visión (que harás) para alcanzar este propósito.

4. Escribe que acciones debes realizar que te alineen a la visión y logres cumplirlo.


 

Ser (Identidad)


Todos cumplimos un rol en distintas áreas, a estas áreas las llamaremos sistema, es a lo que pertenecemos, sea este un ministerio, iglesia, familia, trabajo, etc. Debemos identificar el propósito del rol que cumplimos en distintos sistemas. En cada uno de estos tendremos un propósito en común, donde a través de los roles que desarrolla cada miembro podremos cumplirlo. Pero para esto es clave que primero podamos estar sanos en nuestro ser.




Nuestra esencia es que somos una generación de hijos e hijas de Dios que portan y manifiestan la naturaleza del Padre.

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!» El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y, si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues, si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.” Romanos 8:14-17 (NVI)


Cuando hablamos del “ser” también nos referimos a nuestros valores y áreas de nuestro carácter; nuestra identidad: Quién soy, cómo soy, mis cualidades, mi temperamento, mi diseño, mis fortalezas y mis debilidades.


“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:12-13 (RVR1960)


No podemos cumplir el propósito de Dios ni ver su Reino si no sabemos quienes somos y a dónde pertenecemos, una vez que recibimos a Jesús en nuestros corazones somos adoptados como hijos. Muchos basan su identidad en dones, talentos o incluso su servicio a Dios, pero estos son solo consecuencias de quienes somos. No fuimos llamados a seguir las señales, pero siempre que sigamos el corazón del Padre las señales nos seguirán. No somos lo que hacemos, somos quien Dios dijo que somos. Toda identidad clara y sana, terminara en ministerios, familias e iglesias sanas y Él cumplirá sus palabras en nosotros.


"Jehová cumplirá su propósito en mí; tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no desampares la obra de tus manos”. (Salmos 138:8)