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Actualizado: 7 oct


Nuestros vacíos tienen una dimensión eterna, y espiritual, que solo cosas de la eternidad pueden satisfacer. Es por eso, que necesitamos descubrir la multifacética visión de Dios para nuestra vida y participar en ella. ¡Servimos a un Dios creativo!




Punto de destino



“Todos llegaremos a algún lugar en nuestra vida, pero solo quienes sean intencionales en seguir una visión dada por Dios, cumplirán su propósito”.

Todo viaje tiene su punto de destino. No hablamos del cielo o el infierno; sino tu punto de destino en esta vida. ¿Qué es lo que quieres lograr en lo personal, profesional, doméstico y espiritual?

No hay mayor fracaso que tener éxito en las cosas que no importan en la eternidad. Por esto, debemos caminar con una visión especifica a diario, mientras más claridad de esta tengamos, más enfocados estaremos y más efectivos podremos ser al momento de alcanzar lo que nos propusimos. Necesitamos tener: pasión, motivación, dirección y propósito.

  • Yo soy “hechura de Dios” (Efesios 2:10)

Somos producto de la visión de Dios. Él ha decidido lo que podemos y debemos ser. Somos el resultado de algo que Dios previó. Pero su visión hacia nosotros no está completa, ya que tenemos una parte que cumplir, que es particular. “que hagamos las obras que Él vio de antemano que haríamos”.

  • Dios tiene una visión para tu vida.

No realizar el plan de Dios para nuestra vida debe ser la tragedia más grande que se pueda producir de este lado de la eternidad. (1 Corintios 2:9; Jeremías 33:3). Las visiones de Dios siempre tienen un elemento del cielo. Esta no incluye encajar a la fuerza en el molde de otra persona. Dios no se dedica a conformarnos a la imagen de otros, Él quiere darnos Su forma.

 

De preocupación a visión



Entender por qué y para qué, hago lo que hago desata fuego. Sin propósito no puede haber visión ni estrategias sanas. El propósito es el motor de una visión dada por Dios.

Dios está usando nuestras circunstancias para situarnos y prepararnos de manera que se convierta en realidad el propósito que Él tiene para nuestra vida.

Nehemías era un judío en Persia, oyó hablar de la triste situación de su patria, y sintió algo. De hecho, lloró. Esta carga lo llevó a un largo período de oración y ayuno.

La visión de Nehemías comenzó como preocupación, como carga. Una carga por su nación y por los suyos.

Para que esta preocupación pueda materializase debemos vivir un tiempo de espera, ya que cosas poderosas y necesarias sucederán en este tiempo. Dios trabaja detrás del telón, preparando el camino.


  1. La visión madura en nosotros

  2. Es Dios quien establece el momento de su nacimiento.

  3. Las visiones inmaduras son débiles y rara vez llegan a entrar en el mundo real


2. Maduramos como preparación para la visión

  1. La acción antes de la preparación suele terminar en desastre.

  2. La visión te capacita para soportar el tiempo de preparación.

Ejemplos:

  • Pedro: Idea correcta, método incorrecto. Él quiso cuidar a Jesús cuando fue apresado, pero el método de defender a Jesús fue el incorrecto. A Pedro la tomó años formar el carácter de Cristo en el.


  • David: el rey adolescente, pasó años escondido en cuevas.


  • Pablo: Dios le dijo específicamente que lo usaría para alcanzar a los gentiles (Hechos 9:15-16) y luego lo envió también a él al desierto (Gálatas 1:17-18).