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Conversaciones que sanan

Actualizado: 7 oct


Jesús crecía en gracia para con Dios y con los hombres. Es decir cultivaba una relación sana con el Padre y con quienes estaban a su alrededor, es decir amigos, familia, compañeros de universidad, profesores etc. A través de este plan “Conversaciones que sanan” te invitamos a conocer 4 pasos prácticos que encontramos en la palabra de Dios para sanar relaciones.



Introducción


¿Cómo respondes a los conflictos? Hay días y días, independientemente de la circunstancias en las que se dan estos, por encima de nuestras emociones y maneras de pensar, Jesús nos dejó un claro modelo de cómo debemos resolver conflictos, desde el más pequeño al mas grande (Mateo 18:15-22).


Siguiendo este modelo nos transformaremos en pacificadores (Mateo 5:9), estar en paz con todos (Romanos 12:18) es parte de nuestro llamado como hijos de Dios, por esto necesitamos vivir en una cultura donde el perdón y la honra sean valores fundamentales.


No debemos “sentir” perdonar, perdonar es una decisión a vivir en libertad.


Paso a paso del perdón



1. Hablar en privado

Mateo 18:15 RVC


“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo cuando él y tú estén solos. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano.”Para sanar una relación necesitaremos tener conversaciones incomodas, esas que generalmente tú y yo evitaríamos. Pero son ese tipo de conversaciones las que evitan el chisme, ya que este surge cuando en vez de confrontar el problema, lo compartimos con otros, por esto no las debemos postergar mas. Lo que verdaderamente sana las relaciones no es el tiempo, sino el perdón.


2. Llamar a un testigo

Mateo 18:16 RVC


“Pero si no te hace caso, haz que te acompañen uno o dos más, para que todo lo que se diga conste en labios de dos o tres testigos.”

¿Podrías subir al segundo piso de un edificio sin pasar por el primero? La respuesta es no. Así mismo no podemos avanzar al segundo paso sin haber pasado por el primero, suena ilógico, pero la mayoría de las relaciones rotas se podrían haber restaurado si tan solo hubiésemos hablado en privado con la persona.


Una vez que dimos el primer paso con la persona que teníamos un conflicto y aun así no logramos resolverlo, será necesario incluir a una tercera persona en nuestra conversación. Es decir, llamaremos un testigo, su rol es fundamental para que tengamos evidencia de que buscamos resolverlo, por eso debe ser imparcial, sin mostrar favoritismo por alguna de las dos partes. En este punto es muy importante dejar clara cuál es nuestra intención. Mantener la relación es nuestra prioridad por encima de tener la razón, un corazón sano siempre será más valioso que una buena idea. Antes de traer poder y acuerdo, Dios quiere traer sanidad.


3. Busca ayuda en la iglesia

Mateo 18:17a RVC


“Si tampoco a ellos les hace caso, hazlo saber a la iglesia;”

Si llegaste a necesitar este tercer paso es muy probable que hayas pensado en desistir y abandonar el proceso. Pero Jesús esta formando en ti Su carácter, y vale la pena dejar nuestra comodidad con tal de ganar el corazón de nuestro hermano/a. ¿Por qué llevamos problemas que nunca consultamos? Muchas veces buscamos ayuda de nuestros lideres y pastores, para solucionar conflictos de decisiones que cuando las tomamos no consultamos. Aun así podríamos anticiparnos, necesitamos ser de los que se mueven bajo autoridad, si bien hay cosas que podemos resolver por nuestra cuenta, es de sabios pedir consejo de nuestros lideres y pastores. La autoridad viene por cuanto estamos dispuestos a obedecer y movernos bajo sus principios. Aun cuando no ganemos la relación estaremos creciendo en carácter y ganando autoridad.


4. Suéltalo

Mateo 18:17b RVC


“y si tampoco a la iglesia le hace caso, ténganlo entonces por gentil y cobrador de impuestos.”

Siempre un proceso de perdón, será un proceso de quebranto. Debemos identificar cuando la persona es alguien con quien puedo restaurar la relación o no. Cuando veo necedad en la vida de alguien, la biblia me da permiso para soltarlo. Estas cuatro instancias tiene el propósito de hacernos crecer, moldear nuestro carácter. No solo extendemos gracia a la persona que nos hirió, este proceso nos vuelve mas parecidos a Jesús. Esto es la antesala a nuevos niveles de autoridad y presencia de Dios (Mateo 18:18). Muchas veces oramos por cosas y no suceden, porque no supimos cerrar ciclos en nuestra vida.



Desafío