• CTUE

Soñadores

El proceso


En un mundo como el nuestro, es fácil sentirse como un don nadie o creer que solo eres alguien más dentro de un grupo. Sin embargo no es así, todos tenemos un propósito y Dios nos habla constantemente para que identifiquemos cuál es Su voluntad para nuestra vida; es decir nos da una visión de como Él nos ve y hacia dónde quiere llevarnos.




La clave para descubrir la visión de Dios para tu vida es conocer el corazón de Dios y responder a su voluntad.

¿Qué es una visión?

Es un punto de destino y generalmente se presenta en contraste con el mundo tal como es. Ya que es lo que Dios dice de una circunstancia o persona, entonces entramos en la tensión entre lo que es y lo que podría ser.



¿Para qué sirve?

Las visiones sirven de motivación ya que al mostrarnos lo que Dios quiere hacer, se nos hará más fácil tomar decisiones. Una motivación, cuidadosamente sembrada, crece como una semilla para tomar vida y forma propia. Vemos en Génesis 1 como las palabras de Dios crean, nosotros no somos la excepción.



Todo sueño de Dios nos lleva a vivir procesos.


En Génesis 37 al 50 encontramos la historia de José, él soñó algo grande. Pero primero, fue llevado como esclavo a la casa de Potifar y luego paso por la cárcel, aparentemente no cumplía su sueño, pero cada día que pasaba aprendía que los sueños se alcanzan cuando estamos plantado en Dios independientemente de cual sea nuestro contexto. Vivió trece años de proceso entre que recibió el sueño hasta que vio su cumplimiento, ¿será que Dios se había olvidado de José?

Necesitaba que aprendiera a trabajar, ser íntegro, estratégico, aunque eso le costara su libertad. Cada uno de los procesos que pasó lo prepararon para vivir el sueño de Dios.


El proceso en el que estás no es porque Dios cambió Su plan para ti, sino que te esta preparando para que lleves adelante el sueño que Él te dio.

También en Juan 5:16-21 NTV vemos que este hombre llevaba 38 años esperando para ser sanado, ¿cuál fue su actitud? Se mantuvo cerca de donde Jesús estaba y bastó con un momento para que Dios cumpliera Su promesa.

Muchos quieren hacer los milagros que Jesús hacía y los resultados que Él tenía, pero no quieren conectarse con los sueños de Dios. Solo cuando nos conectamos con los sueños de Dios veremos lo inimaginable.


Hay un patrón que encontramos en la biblia cada vez que el pueblo de Israel alcanza su sueño e intenta grandes cosas para Dios.

  1. Descubren el sueño o llamado de Dios y deciden seguirlo.

  2. Enfrentan el temor al dejar su comodidad.

  3. Encuentran oposición a su alrededor.

  4. Su fe es probada por diferentes dificultades.

  5. Aprenden la importancia de rendirse a Dios por completo.

  6. Luchan contra los gigantes.

  7. Alcanzan su máximo potencial al cumplir el sueño de Dios y le honran.

Los sueños de Dios siempre conllevan un proceso de cruz en tu vida. No es una cruz para pagar pecados, sino que es renunciar a nuestros sueños y morir a nuestros deseos para que Sus sueños resuciten en nosotros.


 


Mis decisiones, Su propósito



Las circunstancias actuales hacen que tu sueño parezca imposible, aun así, la verdad es otra. Para alcanzar un sueño de Dios siempre será cincuenta y cincuenta, nosotros humanamente hacemos nuestra parte y Dios hará la Suya. Habrá que pagar precios, ordenar prioridades y sobre todo esforzarnos. Puede que en el proceso te desgastes y al terminar el día te sientas físicamente cansado, pero sin duda tendrás gozo y una plenitud en tu corazón inexplicable.


No hay nada malo en desear estar cómodo, a fin de cuentas el sueño es a favor de otros y la comodidad es a favor de nosotros mismos, pero no te refugies en tu rutina. La mayoría suele decir: